Impacto de la hipermovilidad en el desarrollo

La hipermovilidad es un síntoma con muchas causas diferentes. Los niños pueden tener un diagnóstico definitivo o puede no haber un origen claro para su hipermovilidad. En ocasiones, se proporciona un diagnóstico descriptivo, como el síndrome de hipermovilidad articular generalizada, mientras se trata de diagnosticar de forma más específica. 

Entre los muchos diagnósticos que presentan como característica principal la hipermovilidad encontramos  los trastornos del tejido conectivo, como el síndrome de Ehlers-Danlos, el cual cursa con hiperlaxitud articular,  es decir con una mayor distensibilidad de los ligamentos y las cápsulas articulares lo que da lugar a una mayor amplitud del movimiento normal de las articulaciones, provocando una hipermovilidad generalizada. El tono muscular bajo reduce la estabilidad de las articulaciones, dando lugar también a una hipermovilidad articular. Por otro lado, cuando existe un daño articular extenso, como en la artritis reumatoide juvenil, también puede resultar en una movilidad articular excesiva. 

La hipermovilidad generalizada se caracteriza por causar múltiples problemas en el desarrollo y  la vida diaria de los niños (y la de sus familias) debido al impacto físico, sensorial y socioemocional.

 

 

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Problemas físicos

Los problemas físicos incluyen problemas en el control motor, poca resistencia, fatiga y dolor.

 

Problemas en el control motor

Los problemas más comunes que pueden presentan los niños a nivel del control motor son el déficit de estabilidad articular, el  movimiento deficiente y la disminución de la fuerza. No todos los niños con hipermovilidad presentan los mismos problemas a nivel del control motor, lo que sí que es habitual es que tengan dificultades con al menos alguno de estos aspectos del control motor.

Muchos de estos niños presentan comprometida la estabilidad central (core), lo que reduce la capacidad para levantar la cabeza, rodar, sentarse, caminar,...  Esto se debe a que la hipermovilidad limita la capacidad de un niño para establecer y mantener la estabilidad frente a las fuerzas de la gravedad. La inestabilidad no se limita a los problemas centrales de estabilización; también puede afectar a los brazos y piernas, dando lugar a dificultades para alcanzar o sostener objetos, agacharse, caminar, … 

La falta de posturas estables en el momento de estar sentado o pie, hace que los niños hipermóviles tiendan a moverse con movimientos poco controlados o con falta de  secuenciación en los movimientos, y que busquen compensaciones para mantener deliberadamente para mantener la estabilidad mientras se mueven, como bloquear las caderas y rodillas al estar de pie o al caminar.  También hay niños que buscan apoyarse contra una superficie para obtener más estabilidad, dejando una mano disponible para usar.

 

Resistencia y fatiga 

La hipermovilidad, especialmente cuando se debe a la presencia de hiperlaxitud articular requiere un esfuerzo adicional a la hora de moverse, lo que hace que los niños se fatiguen más rápidamente, debido a que muchos de ellos precisan hacer más fuerza para lograr la estabilidad necesaria a la hora de moverse.  Los músculos pueden trabajar más o durante  más tiempo para desarrollar la fuerza necesaria para mantenerse contra la gravedad en el momento de sentarse, estar de pie, caminar, correr,...  También puede suceder que el niño use músculos que están destinados a ser utilizados para el movimiento activo para lograr la estabilidad, lo que lleva a que estos músculos  generalmente se fatiguen muy rápidamente por no estar preparados para ese tipo de trabajo y que cuando se les activa para los movimientos para los que están diseñados sean menos efectivos para ejecutar el movimiento.

 

Dolor 

Algunos niños con hipermovilidad, especialmente los niños hiperlaxos experimentan dolor en las articulaciones, ligamentos, tendones o músculos.

El dolor muscular se pone de manifiesto en forma de lesiones o espasmos musculares como consecuencia de la fatiga presentada al intentar estabilizar las articulaciones y lograr el movimiento. 

También hay niños que no registran el dolor ante movimientos que normalmente crearían dolor, es decir ante una articulación que se extiende demasiado pero en la que los receptores sensoriales circundantes no envían mensajes de advertencia al cerebro para ser interpretados como dolor. La falta de dolor en estos niños generalmente se debe a la falta de un circuito de retroalimentación normal, por lo que la conciencia del dolor está disminuida. Dado que el dolor advierte a un niño de un peligro, los niños con disminución de la conciencia del dolor es importante que sean supervisados por el riesgo a sufrir lesiones que presentan.  

 

Problemas sensoriales

Los problemas sensoriales incluyen déficits en la propiocepción, cinestesia, conciencia postural y equilibrio.

Debido a que los niños con hipermovilidad  tienden a moverse con una frecuencia, intensidad y duración menor a lo esperado reciben menos información de su propio cuerpo por lo que se puede ver afectada la propiocepción (sentido de la posición), la cinestesia (sentido del movimiento) y dar lugar a una conciencia postural limitada, lo que por otro lado  compromete el desarrollo del equilibrio. 

 

Problemas de comportamiento

La hipermovilidad también puede tener un impacto social y emocional debido a que los niños hipermóviles a menudo experimentan un período más prolongado de dependencia física. 

Los principales efectos sociales y emocionales de la hipermovilidad son el comportamiento sedentario, problemas de falta de atención, desamparo aprendido y baja autoestima.

Son niños que pueden sentir frustración a diario al intentar las actividades de juego y cuidado personal que requieren un control motor y sensorial, que ellos tienen comprometido.  Pueden sentir miedo al movimiento (cinofobia) debido a caídas frecuentes, lesiones o dolor.

Es frecuente que tiendan a presentar un comportamiento sedentario que les limita poder jugar con sus hermanos o amigos que quieren estar activos. 

Los niños con hipermovilidad casi siempre desarrollan habilidades motoras y de autocuidado más tarde que sus compañeros. Pueden necesitar la ayuda de un adulto para moverse, alimentarse, vestirse y explorar su mundo mucho más allá de los años de la niñez. 

También puede presentar dificultades para participar junto a sus compañeros en el recreo y para participar en juegos y deportes que requieren estabilidad central, resistencia y movimientos refinados y graduales. 

 

 

Alicia 2Por Alicia Manzanas García, fisioterapeuta postgraduada en pediatría y actividad física adaptada desde 1999, por la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat de Barcelona, Máster en Psicología, Salud y Calidad de Vida, por la Universitat Oberta de Catalunya. Docente en la Universidad Internacional de Catalunya en el Grado, Postgrado y Máster de Fisioterapia en Pediatría desde 2004.

Directora de efisiopediatric.

Docente de los cursos dirigidos a las extremidades inferiores y marcha (+ info)

 

Fuente de la información

Callyer C. The JointSmart Child: Living and Thriving With Hypermobility Volume One: The Early Year

Callyer C. The JointSmart Child: Living and Thriving With Hypermobility Volume Two: The School Years.

Pantoja Zarza L,  Díez Morrondo C,  Alexis D. Síndrome de Ehlers-Danlos hiperlaxo: ¿hipermovilidad benigna? Reumatología Clínica en Imágenes. Vol. 10. Núm. 3. páginas 189-190 (Mayo - Junio 2014)

Hypermobility Syndrome (Pediatric). American College of Reumatology https://www.rheumatology.org/I-Am-A/Patient-Caregiver/Diseases-Conditions/Hypermobility-Juvenile

Fuente de la imagen

  1. https://skillsforaction.com/joint-hypermobility

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