Hiperlaxitud articular: Qué es y cómo lo valoramos


La hiperlaxitud o hipermovilidad articular se define como un rango de movimiento (ROM) más allá de lo normal en una articulación. La hipermovilidad puede localizarse en sola articulación o de manera generalizada.

Se ha estimado que entre el 3% y el 30% de los niños presentan  hipermovilidad generalizada sin manifestar otros síntomas. Es más prevalente en las niñas que en niños, con una relación de  3:1 a 2:1.

Es importante destacar que en los niños la movilidad articular también está inversamente relacionada con la edad.  Esto es, los niños más pequeños, de manera fisiológica, muestran una movilidad articular más alta que los niños mayores. Así mismo, la movilidad articular disminuye a medida que se van haciendo más mayores.

Entre los niños que presentan hiperlaxitud generalizada, hay niños que presentan hiperlaxitud generalizada sintomática, es decir que presentan síntomas como dolor y deterioro funcional. Se trata de una condición menos común y poco reconocida en la infancia.

Esta condición se ha descrito como el síndrome de hiperlaxitud articular (SHA) o Síndrome de Hiperlaxitud Articular Benigno (SHAB). Este síndrome  se diagnostica cuando, además de la hipermovilidad, los individuos refieren síntomas músculo-esqueléticos en más de 4 articulaciones. Entre los síntomas debe estar incluida la presencia de dolor durante un período de más de 12 semanas.  Para que un niño sea diagnosticado dentro del síndrome de hipermovilidad articular también  deben estar excluidos otros trastornos hereditarios del tejido conectivo y otras enfermedades reumatológicas, neurológicas, esqueléticas o metabólicas, dado que la hiperlaxitud articular  también es un síntoma que puede asociarse a otras entidades patológicas y ser una forma de expresión fenotípica en determinados sindromes genéticos tales como el Ehlers Danlos, Marfan, Stickler, Sindrome de Down y Osteogénesis Imperfecta.

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Medidas para la hiperlaxitud en niños

Para diagnosticar la hiperlaxitud se utilizan principalmente dos sistemas de puntuación: la puntuación de Beighton  y los criterios de Bulbena.

La puntuación de Beighton es el instrumento que se utiliza más comúnmente ya que ha demostrado ser válido para evaluar la movilidad articular generalizada en niños de 6 a 12  años. 

Así mismo, un reciente estudio sugiere que la puntuación de Beighton se puede usar para definir la hipermovilidad generalizada en niños más pequeños (por debajo de 5 años), tanto para evaluar y hacer un seguimiento longitudinal en niños con hipermovilidad aislada como niños cuya laxitud se asocia con otras características clínicas.

La puntuación de Beighton consta de los siguientes 5 ítems:

  1. Dorsiflexión pasiva de la quinta articulación metacarpofalángica: Se puntúa 1 cuando el valor obtenido es ≥90º. Debe aplicarse bilateralmente
  2. Aposición pasiva del pulgar hacia el antebrazo, mientras que el hombro se flexiona 90º, el codo se extiende y la mano está pronada. Se puntúa 1 cuando el pulgar completo toca el antebrazo.  Debe aplicarse bilateralmente
  3. Hiperextensión pasiva del codo. Se puntúa 1 cuando el valor obtenido es ≥10º.  Debe aplicarse bilateralmente
  4. Hiperextensión pasiva de la rodilla, Se puntúa 1 cuando el valor obtenido es ≥10º,  Debe aplicarse bilateralmente
  5. Flexión hacia adelante del tronco, con las rodillas rectas, de modo que las palmas de las manos se apoyen fácilmente en el suelo. Se puntúa 1 cuando ambas manos tocan fácilmente el suelo. 

Dado que los cuatro primeros ítems deben valorarse bilateralmente, con lo que se puede obtener una puntuación máxima de 2 puntos por ítem, y el ítem número 5 únicamente puntúa 1 como máximo, la puntuación máxima que se puede obtener es 9.

Los autores que llevaron a cabo esta validación recomiendan usar esta medida con una  una puntuación de referencia de 7/9 para considerar que un niño presenta hiperlaxitud, ya que cuando se considera el umbral 5/9 el porcentaje de niños que podrían ser clasificados como hiperlaxos da lugar a una prevalencia de 35.6%, siendo un valor mayor de la prevalencia mayor que la que se ha estimado (entre el 3 y 30%) .

En relación a la valoración de la hipermovilidad para niños más pequeños con el test de Beighton, Romeo et al recomiendan adaptarlo ligeramente, de manera que en lugar de valorar la hiperlaxitud en la rodilla, prueba que puede resultar más complicada de hacer por los niños más pequeños,  se valore el rango pasivo en dorsiflexión del tobillo, el cual debe ser valorado bilateralmente.

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Referencias bibliográficas

Smits-Engelsman B, Klerks M, Kirby A. Beighton score: a valid measure for generalized hypermobility in children. J Pediatr. 2011 Jan;158(1):119-23, 123.e1-4

Romeo DM, Lucibello S, Musto E, Brogna C, Ferrantini G, Velli C, Cota F, Ricci D, Mercuri E. Assessing Joint Hypermobility in Preschool-Aged Children. J Pediatr. 2016 Sep;176:162-6.

Haro M,  Morante M, Lillo S. Síndrome de hiperlaxitud articular benigno en el niño. Revista Médica Clínica Las Condes. Volume 25, Issue 2, March 2014, Pages 255-264

Referencia de las imágenes

  1. https://www.moveplaypaedtherapy.com.au/joint-hypermobility-and-benign-joint-hypermobility-syndrome/
  2. https://www.orthobullets.com/pediatrics/4067/calcaneovalgus-foot
  3. Smits-Engelsman B, Klerks M, Kirby A. Beighton score: a valid measure for generalized hypermobility in children. J Pediatr. 2011 Jan;158(1):119-23, 123.e1-4