Desarrollo motor ¿cómo pasamos de la variación a la adaptación?

La infancia se caracteriza por un aumento de las habilidades motoras con las que el bebé aprende a alcanzar, agarrar, sentarse, ponerse de pie, caminar, masticar y hablar.

Inicialmente se pensaba que estos cambios en el desarrollo eran causados ​​por una evolución de los reflejos infantiles a un comportamiento controlado corticalmente. Pero durante las últimas cuatro décadas han quedado claras dos cosas: (1) el comportamiento motor no está organizado principalmente en términos de reflejos; y (2) desde la edad fetal, la corteza está involucrada en la modulación del comportamiento motor.

Hoy en día sabemos que el comportamiento motor se basa especialmente en la actividad espontánea y modelada, que es una característica por excelencia del tejido neural. Esto implica que la conducta motora puede surgir en ausencia de un estímulo sensorial.

El comportamiento motor es el resultado de la interacción continua de múltiples redes en las que varias vías neuronales pueden mediar una acción motora. Un buen ejemplo de cómo se organiza el control motor es el control de movimientos rítmicos como la locomoción, la respiración, la succión y la masticación. El control de estos movimientos se basa en los llamados Patrones Generadores Centrales (CPGs), redes neuronales generalmente ubicadas en la médula espinal o el tronco encefálico que son capaces de coordinar de forma autónoma (es decir, sin información sensorial segmentaria o supraespinal) la actividad de muchos músculos. Sin embargo, en condiciones típicas, la red de Patrones Generadores Centrales no funciona de manera autónoma, sino que se ve influenciada por señales aferentes segmentarias y por información de los circuitos córtico-subcorticales.

Pese a que durante las últimas décadas se han logrado mejores descripciones y más detalladas de los cambios observables que ocurren durante el desarrollo motor temprano, la forma en que el sistema nervioso provoca estos cambios en el desarrollo no es del todo conocida. Esta brecha de conocimiento ha inducido a una gran cantidad de modelos teóricos que tratan de explicar los mecanismos de desarrollo del desarrollo motor.

Actualmente los dos marcos teóricos dominantes son la Teoría de Sistemas Dinámicos  y la Teoría de Selección de Grupos Neuronales. Estos marcos comparten la opinión de que el desarrollo motor es un proceso que se ve afectado por muchos factores (características del propio niño, como el peso corporal o la fuerza muscular, y componentes del entorno, como las condiciones de la vivienda, la composición de la familia y la presencia de juguetes). Ambas teorías reconocen la importancia de la experiencia y el contexto. Sin embargo, estas dos teorías difieren en su opinión sobre el papel de la determinación genética en los procesos de desarrollo neurológico. Para la Teoría de Sistemas Dinámicos los factores genéticos solo juegan un papel limitado mientras que para la Teoría de Selección de Grupos Neuronales la información genética y la experiencia juegan papeles igualmente prominentes.

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Siguiendo la teoría de la selección de grupos neuronales, el desarrollo motor se caracteriza por la variación y la adaptación. Más concretamente, el desarrollo motor humano se entiende como el paso de la variación a la capacidad de variar y adaptarse.

Según esta teoría, el desarrollo se caracteriza por presentar 2 fases de variabilidad: variabilidad primaria y secundaria, los límites de las cuales están determinados por instrucciones genéticas.

Variabilidad primaria

El desarrollo comienza con la fase de variabilidad primaria durante la cual la actividad espontánea del sistema nervioso prueba todas las opciones funcionales disponibles.
A nivel del comportamiento motor esto significa que el sistema nervioso explora todas las posibilidades motoras de sus repertorios, lo que da lugar a una abundante variación en el comportamiento motor. Esta exploración variada genera una gran cantidad de información aferente autoproducida (recogida a través de los sistemas propioceptivo, háptico, visual y auditivo), que a su vez se usa directa o indirectamente para dar forma al sistema nervioso.

Así mismo, esta amplia actividad espontánea prepara especialmente al sistema nervioso para el uso preciso e integrado de la información perceptiva aferente para adaptar el comportamiento motor en una fase posterior.

Los movimientos generales son el ejemplo por excelencia del comportamiento motor durante la fase de variabilidad primaria.

Variabilidad secundaria

En la fase de variabilidad secundaria o adaptativa el sistema nervioso utiliza claramente la información aferente producida por el comportamiento y la experiencia para seleccionar el comportamiento motor que mejor se adapte a la situación.

Este proceso de selección característico de la variabilidad secundaria se basa en experiencias activas de ensayo y error (cuyo desarrollo depende de la experiencia). Por lo que el comportamiento motor espontáneo previo juega un papel fundamental en el desarrollo motor por la experiencia sensoriomotora que aporta.

Para determinar cuál es el comportamiento más adaptativo se utilizan referencias específicas. Por ejemplo, los bebés cuando están sentados y se perturba su equilibrio aprenden a seleccionar el ajuste postural más adaptativo de su repertorio a partir de la información recibida de la estabilidad de la cabeza.

El proceso de aprendizaje motor y selección del repertorio es especialmente eficaz cuando el bebé participa en juegos con otros, por ejemplo, cuidadores o hermanos. Es decir, el bebé no solo aprende de sus propios intentos de prueba y error, sino que también se beneficia de las acciones realizadas por otros debido a los mecanismos de espejo neural. Estos mecanismos que están presentes en los recién nacidos, aunque de forma limitada, durante el primer año posnatal se van sintonizando cada vez más con las acciones de los demás.

La transición de la variabilidad primaria a la secundaria ocurre en edades específicas dependiendo de cada función. De manera que en el desarrollo de la conducta de succión la fase de variabilidad secundaria comienza antes de la edad de término, mientras que el desarrollo de los ajustes posturales surge después de los 3 meses de edad , en los movimientos de los brazos durante el alcance entre los 6 y los 15 meses, y en el desarrollo de la colocación de los pies durante la marcha se inicia entre los 12 y los 18 meses.

Este curso prolongado del desarrollo de la variabilidad secundaria se debe a los procesos de desarrollo de larga duración en el cerebro, como el refinamiento dendrítico, la mielinización y la reorganización extensa de las sinapsis.

Por otro lado, cabe señalar que la naturaleza variada del sistema nervioso así como su interacción con entornos variados da lugar a una gran diversidad en la forma en que tiene lugar el desarrollo motor en cada niño de manera individualizada. Esto hace que las edades en las que se alcanzan los hitos motores sean muy dispersas, incluso entre culturas. Un ejemplo de ello son los resultados encontrados en un estudio que evaluó la sedestación en bebés de 5 meses en su hogar durante las actividades diarias naturales en diferentes países, donde los bebés italianos no se sentaban de forma independiente a esta edad, mientras que en países como Kenia y Camerún se sentaban casi todos los bebés. Estas diferencias en la capacidad para sentarse se han asociado con las experiencias diferentes de los bebés, ya que los bebés italianos pasaban poco o nada de tiempo en el suelo mientras que los bebés de Kenia y Camerún pasaban la mayor parte del tiempo sentados.

La variación en el desarrollo de los hitos motores también implica que puedan coincidir diferentes fases de desarrollo, así como que los bebés con un desarrollo típico pueden presentar alguna regresión temporal. Cuando la regresión se restringe a una sola función, puede considerarse como otra expresión de la variación del desarrollo, mientras que la variación en el logro de diferentes hitos sugiere un mayor riesgo de patología del desarrollo

 

De la variación a la variación y adaptación

Según lo comentado, vemos que la actividad espontánea es una característica por excelencia del sistema nervioso y que ya desde la edad fetal temprana la conducta motora se organiza por medio de la actividad de redes básicas en el tronco y la médula espinal que es modulada por la actividad supraespinal, siendo este el comienzo de la fase de variabilidad primaria.

En esta fase inicial de desarrollo (fase de variabilidad primaria) la variación del movimiento sirve especialmente para la exploración; su información aferente asociada se usa principalmente para esculpir el sistema nervioso en desarrollo y menos para adaptar el comportamiento motor a las especificidades del entorno.

Es en la fase de variabilidad secundaria cuando la variación del movimiento comienza a servir para la adaptación.

Esta capacidad para la adaptación comienza a edades específicas dependiendo de la función, por ello funciones como la succión y la deglución con un alto valor de supervivencia, la variabilidad secundaria surge poco antes de la edad de término. Mientras que en el desarrollo motor grueso y fino, y en el comportamiento motor oral involucrado en la masticación y el habla, emerge a partir de los 3 a 4 meses posteriores al término.

Con el aumento de la edad y la creciente emergencia de los circuitos permanentes en las cortezas de asociación, las habilidades de los bebés para variar mejoran a  medida que continúan explorando por medio de prueba y error. La experiencia y los procesos de desarrollo permiten que los niños usen cada vez mejor, de manera adaptativa y eficiente, comportamientos motores gruesos, actividades manuales y vocalizaciones. Como resultado, la mayoría de los bebés con un desarrollo típico han alcanzado entre los 12 y los 18 meses de edad los hitos de la marcha independiente, el uso de la prensión de pinza y las primeras palabras. Sin embargo, se necesitan muchos años de exploración adicional, experiencia y cambios en el desarrollo del cerebro antes de que se logre la configuración adulta de variabilidad secundaria con su adaptabilidad eficiente y su libertad para variar.

 

 

 

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Alicia 2Por Alicia Manzanas García, fisioterapeuta postgraduada en pediatría y actividad física adaptada desde 1999, por la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat de Barcelona, Máster en Psicología, Salud y Calidad de Vida, por la Universitat Oberta de Catalunya. Docente en la Universidad Internacional de Catalunya en Grado, Postgrado y Máster de Fisioterapia en Pediatría desde 2004. Directora de efisiopediatric.Docente de los cursos dirigidos a las extremidades inferiores y marcha (+ info)

 

Artículo revisado

Hadders-Algra M. Early human motor development: From variation to the ability to vary and adapt. Neurosci Biobehav Rev. 2018 Jul;90:411-427

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