Desarrollo motor de los niños prematuros evaluado por la Escala Motora Infantil de Alberta: artículo de revisión sistemática

REVISIÓN DE ARTÍCULO

Motor development of preterm infants assessed by the Alberta Infant Motor Scale: systematic review article.

Rubia do N Fuentefria, Rita C Silveira, Renato S Procianoy. 

J Dev Behav Pediatr. 2017 Jan;38(1):67-78

 


Introducción

En las últimas décadas, los avances tecnológicos y clínicos han contribuido en gran medida en la mejora de la supervivencia de los bebés prematuros y bebés de riesgo. Aunque la tasa de mortalidad ha mejorado notablemente, los recién nacidos prematuros siguen siendo vulnerables a muchas complicaciones, como daño neurológico o déficits en el desarrollo a largo plazo, lo que implica un control más estricto y riguroso. En particular, los niños nacidos con menos de 32 semanas de edad gestacional (SG) y con un peso menor a 1500g tienen una condición de alto riesgo biológico para el desarrollo.

Aunque las anomalías neurológicas transitorias se producen en el 40-80% de los casos, y desaparecen en el segundo año de vida, se detectan secuelas neurosensoriales graves y permanentes, como la deficiencia visual y auditiva y la parálisis cerebral, que se presentan en el 4-20% de los bebés prematuros de peso extremadamente bajo. Asimismo, se observan importantes retrasos en el desarrollo en el 16% de los casos, lo que demuestra una correlación significativa entre el retraso en el desarrollo y el nacimiento prematuro.

En este sentido, la realización de evaluaciones periódicas del progreso del desarrollo motor de cada niño es esencial para la identificación de déficits, facilitando así la remisión a programas de intervención temprana. Entre las herramientas de evaluación utilizadas para medir las alteraciones en el desarrollo motor y diferenciar las conductas motoras atípicas, se destaca la Escala Motora Infantil de Alberta (AIMS) como una herramienta válida y fiable para evaluar a los lactantes en riesgo. Tiene una alta sensibilidad, especificidad y precisión para detectar deficiencias motoras, estando indicado en el seguimiento del desarrollo motor de los niños prematuros en los primeros 18 meses de vida.

El objetivo de este artículo es realizar una revisión sistemática de las publicaciones que abordan el desarrollo motor grueso de los bebés prematuros, evaluado a través del AIMS, para identificar las principales diferencias motoras en relación con los niños nacidos a término, de 0 a 18 meses de edad corregida (ECo).

Material y métodos

Se realizó una revisión sistemática con artículos originales que incluían el estudio observacional del desarrollo motor de bebés prematuros, de 0 a 18 meses de ECo, publicados en los últimos diez años (de 2006 a 2015).

En el presente estudio, la prematuridad se definió según la clasificación de Shapiro-Mendoza y Lackritz: prematuridad tardía (34 semanas completas a 36 semanas y 6 días de edad gestacional), prematuridad moderada (32 semanas a 33 semanas y 6 días de edad gestacional) y prematuridad extrema (23:31 semanas y 6 días de edad gestacional).

Resultados y discusión

Los principales resultados relacionados con el desarrollo motor cuando son evaluados por la AIMS, muestran que hay una cierta heterogeneidad en la descripción de los resultados motores. Varios estudios han comparado el desarrollo motor de niños prematuros y nacidos a término durante los dos primeros años y han demostrado que los primeros tenían un rendimiento motor inferior.

Pin et al. describieron que, a los 4 meses de ECo, las puntuaciones en todas las subescalas y en la puntuación total de la escala eran más bajas, señalando que los bebés prematuros de ≤29 SG tienen habilidades motoras que progresan de forma diferente a las de sus compañeros nacidos a término. También se describieron las diferencias en el desarrollo motor a los 6 meses de ECo. Las diferencias observadas entre los lactantes prematuros y los nacidos a término a los 4 y 6 meses de ECo apoyan y refuerzan la importancia de la evaluación temprana y el seguimiento, especialmente en los lactantes prematuros de alto riesgo.

A los 8 meses de ECo, en cuatro estudios se describieron puntuaciones totales significativamente más bajas que las observadas en los controles, así como puntuaciones más bajas en las subescalas de sedestación y bipedestación, lo que demuestra un retraso motor en las posturas más verticales en este grupo de edad.

Cinco estudios encontraron puntuaciones totales más bajas en niños prematuros a los 12 meses de ECo. En tres de estos estudios, el grupo evaluado fue el de prematuridad extrema. Pin et al. encontraron puntuaciones más bajas en las subescalas de prono, sedestación y bipedestación. Wang et al. afirmaron también que los niños prematuros diferían de sus compañeros en la subescala de bipedestación. A los 18 meses de ECo, tres estudios describieron diferencias en el rendimiento motor entre los bebés prematuros y sus pares. 

Para los autores, los resultados descritos a los 12 y 18 meses de edad del TC reflejan la falta de una madurez en el control del tronco en los niños prematuros extremos, lo que afecta a la diversidad de habilidades motoras más complejas, no sólo en la posición de cuadrupedia y en la adquisición del gateo, sino también en las posiciones sedestación y bipedestación.

En cuanto a la marcha independiente, tres estudios mostraron que los niños prematuros adquieren esta capacidad a una edad más tardía que los nacidos a término y presentan un retraso en el desarrollo de las habilidades motoras en las posiciones más verticales, como sentarse y ponerse de pie, posiciones que requieren una mayor fuerza muscular y control motor antigravitatorio.

Con frecuencia encontraron signos de distonía en el tronco o desequilibrio entre las fuerzas flexoras y extensoras en los lactantes prematuros, siendo más evidente un control inadecuado de los flexores en el tronco, lo que provoca un retraso en la capacidad de mantener la sedestación y la bipedestación, afectando a la capacidad de caminar de forma independiente.

 

Conclusión

Los niños nacidos prematuramente tienen más riesgo de presentar problemas motores a una edad muy temprana. Por lo tanto, es crucial que los servicios de seguimiento de estos niños tengan estrategias para la evaluación y seguimiento del desarrollo motor grueso de los niños prematuros, desde el alta de la UCI neonatal hasta los 2 primeros años del niño; y la AIMS es una herramienta indicada para identificar comportamientos motores atípicos en esta población.