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¿Más es mejor?

A través de este artículo me gustaría responder a la pregunta que muy frecuentemente se plantea en torno a  los tratamientos que deben hacer los niños que precisan de fisioterapia  “¿más tratamiento es mejor?”.

Y es que es comprensible que las familias presenten una fase de búsqueda tratando de lograr y tener la sensación que están haciendo todo lo que pueden por sus hijos. Al igual que es labor de los profesionales de orientar a la familia hacía las prácticas con mayor evidencia científica del momento.

Los fisioterapeutas  pediátricos somos los profesionales especializados, por una parte, de las estructuras corporales, especialmente las relacionadas con el movimiento,  asegurando que estas estén preparadas para cuando se solicite su función,  así como cuando la estructura no está preparada vamos a ser quienes vamos a ayudar al niño a lograr la función necesaria para realizar una actividad. También somos especialistas en modificar factores ambientales,  para facilitar que la estructura y/o función genere un mejor movimiento, pudiendo de esta manera realizar una actividad y/o desempeñando una participación activa en una tarea determinada. Estos factores ambientales, pueden ser mediante modificaciones del entorno (altura del mobiliario, colocación de rampas, ascensores, …) o mediante elementos externos (ortesis, ayudas para la movilidad…).

Pero si creemos que un fisioterapeuta, solo por el mero hecho de realizar un trabajo en la estructura y en la función, hace que ese niñ@ obtenga un mejor desempeño, bajo mi opinión, no estamos en lo cierto. Recomendaría la lectura de “Neuroeducación” de Francisco Mora. Dónde nos explica la importancia de la emoción como base del aprendizaje. Argumenta como sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay memoria, no hay aprendizaje. Por ello, los fisioterapeutas no debemos conformarnos con mejorar estructura y función, debemos ser generadores de emociones en los niñ@s para que las mejoras de actividad, se transformen en desempeños significativos. No de manera directa terapeuta-niñ@, sino a través de la relación niñ@-familia y niñ@-amigos.La alimentación en niños con discapacidades neurológicas

Para obtener desempeños significativos, debemos tener en cuenta que el niñ@ desarrolla los aprendizajes a lo largo del día en sus entornos naturales, no en 45 minutos en una sala de fisio. Si conseguimos que un momento determinado del día, el niñ@ genere una emoción positiva hacia una tarea, conseguiremos aprendizajes significativos, ya que están dentro del entorno que se repite habitualmente.

Para generar emociones en los niñ@s es tan “sencillo” como buscar tareas que mejoren su participación, su independencia y sus relaciones sociales. Es decir, traducido para los peques, juegos o actividades, donde sean ell@s los que sean los protagonistas, que puedan realizar por si mismos y que puedan compartir con otro niñ@-familiar-cuidador. Nuestro gran reto es realizar el ajuste a sus capacidades, modular la interacción con personas-objetos y proponer los apoyos individuales necesarios.

Todo esto, no es posible sólo desde fisioterapia, o teniendo en cuenta solo el área motora. Es necesario el trabajo en equipo integrado por varias disciplinas que proporcionen asesoramiento para establecer las estrategias adecuadas. Aquí reside el problema de los centros o servicios que sólo cuentan con el único perfil del fisioterapeuta, especialmente si éste no tiene unos conocimientos más amplios que abarquen el resto de disciplinas o si no cuenta con el asesoramiento de profesionales del resto de campos.

Un niñ@, no sólo es área motora, comunicativa o cognitiva, es mucho más, y es indivisible. Con esto no quiero decir que el niñ@ necesite muchos profesionales realizando la intervención. La evidencia científica nos dice que la percepción de la calidad vida de las familias aumenta cuando un único profesional realiza la intervención, siendo la referencia para la familia.  Por eso es importante, que aunque seamos quienes atendemos al niño,  contemos con la colaboración y asesoramiento, para los momentos que sea preciso, de otros profesionales  de otras disciplinas, así como de otros profesionales especialistas dentro de la fisioterapia, para  poder establecer de esta forma las estrategias teniendo en cuenta todas las necesidades del niño.  Con un único referente, la familia se siente más cómoda al expresar sus necesidades y se evita el tener que repetir explicaciones o informes.

El otro punto a debatir es la intensidad y la duración de los tratamientos. Hay opciones de tratamientos que se caracterizan por sesiones de alrededor de 3 horas/diarias de intervención a lo largo de 3 o 4 semanas. Todavía no hay evidencia sobre esto, aunque lo que sí sabemos, es que pretenden es incidir en el rendimiento de los niñ@s. Esta metodología está muy estudiada en deportiva y recibe el nombre de ATR (Acumulación, Transformación y Realización). Estos ATR son periodos de 3/4 semanas, donde si hay potencial, el rendimiento se ve beneficiado, pero no se genera aprendizaje del cual nutrirse para afianzar las mejoras en el tiempo.  Por eso, las intervenciones intensivas pueden resultar adecuadas en momentos concretos donde se persiga un objetivo específico y realista (el cual probablemente no precise de tanta dedicación diaria) y, siempre y cuando, se vean complementandos con otras estrategias que faciliten al niño generar aprendizaje. Un ejemplo de ellas son la terapia restrictiva o terapia bimanual, las cuales han mostrado ser eficaces.

Otra cosa imporante a recordar sobre la intensidad, pues lo que sí sabemos hoy en día, es que  si se aprovechan los diferentes momentos del día, empleando ese tiempo para  afianzar las fortalezas del niño y facilitando  estrategias para desarrollar las oportunidades, la intensidad de la intervención es brutal, ya que esto ofrece la posibilidad de realizar pequeñas intervenciones 7 días a la semana, 365 días al año. Y así, sí que se genera un aprendizaje significativo y que perdura en el tiempo.

La sociedad actual nos aboca a pensar que lo correcto es tener muchas actividades extraescolares. En el caso de los casos de los niños con alteraciones motrices esto lleva a realizar actividades como actividad acuática, hipoterapia, etc. Estas actividades pueden resultar muy adecuadas para estos niño, pero hay que saber elegir, ¡y no es preciso hacerlas todas a la vez!. Las familias junto a su fisioterapeuta, deberían analizar el tipo de actividad, si se realiza con un carácter lúdico o terapéutico y los beneficios van a aportar al niño. Una opción que puede resultar adecuada es consensuar una programación por periodos de tiempo, de manera que se asegure un mayor disfrute y aprovechamiento, al tener toda la energía y motivación,  en esa actividad y no suponer una sobrecarga ni al niño ni a su familia.

La conclusión a la que llego tras reflexionar sobre todo es que ciertamente más es mejor. Más tiempo en familia, más tiempo en el parque, más tiempo dentro del aula, más abrazos, más risas, más amigos, más momentos de exploración, más experiencias propias y positivas. 

Agradezco el apoyo de Marga Cañadas, Mónica Alonso y Rosa Valero, profesionales que están haciendo una labor espectacular con las familias y sus hijos en Valencia. Sin vosotras nunca hubiera hecho esta reflexión.

Me gustaría acabar con esta frase que compartimos todos los compañeros que conformamos :  “Llenaremos tu terapia de vida, no tu vida de terapia”

 

Puedes ampliar tus conocimientos con el curso Prácticas Basadas en la Familia en atención temprana de Mónica Alonso y el curso Introducción a la aplicación práctica de la CIF de Manuel Pacheco.

 

cifPrácticas basadas en la familia

 

 

 Manuel Pacheco 1Manuel Pacheco Molero, diplomado en fisioterapia con la mención de premio extraordinario por la Universitat Rovira i Virgili en 2006.  Premio Nacional de fin de carrera otorgado por el Ministerio de Educación y Ciencia. Máster de Alto Rendimiento Deportivo del COE. Trabaja en Aspace Rioja desde 2009. Colabora en el Máster de Neurofisioterapia, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

 

Profesor del curso del Introducción a la aplicación práctica de la CIF 

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Referencias bibliográficas

Moore, T. Rethinking early childhood intervention services: Implications for policy and practice. [Internet] Perth, Australia; 2012. Disponible en: http://www.rch.org.au/uploadedfiles/main/content/ccch/profdev/ecia_national_conference_2012.pdf

Dunst, C. J. Revisiting “Rethinking early intervention”. Topics in Early Childhood Special Education, 20(2), 95 —104; 2000.

Francisco, M. Neuroeducación, Sólo se puede aprender aquello que se ama. 1ª Ed. Alianza Editorial; 2013.

García, P. Atención temprana: modelo de intervención en entornos naturales y calidad de vida familiar [tesis doctoral]. Valencia: Universidad Católica de Valencia; 2016.


Fuente de la imagen:

http://www.larazon.es/local/castilla-y-leon/leon-quiere-un-parque-adaptado-para-ninos-con-discapacidad-y-con-paralisis-cerebral-KO12582967#.Ttt19v8AywvNGsk

https://www.fundaciontriada.org/index.php/blog/22-la-alimentacion-en-ninos-con-discapacidades-neurologicas

6 Responses to ¿Más es mejor?

  1. Inma 1 diciembre, 2016 el 9:46 am #

    Me ha encantado tu post. De manera muy clara queda reflejado que el trabajo de los profesionales debe ser transdisciplinar.Es importante entender al niño como un todo y no solo como un cuerpo que hay que alinear y del que se únicamente se expera pulir y mejorar patrones de ación motriz.
    Hoy tengo una reunión complicada con una escuela y les he avanzado por correo tu post. Muchas gracias, se que seguro me será de gran ayuda.
    Felicidades y un besote

    • Manuel Pacheco 1 diciembre, 2016 el 10:38 am #

      Agradecido por tus palabras y por dejar tu comentario.
      Espero que desde efisiopediatric encuentres un punto de apoyo y puedas encontrar referencias a pensamientos que ya posees.
      Mucha suerte en tu reunión y no dudes en preguntar lo que necesites!
      Un abrazo!

  2. Ascen 1 diciembre, 2016 el 9:05 pm #

    Enhorabuena Manuel por este post, me ha encantado la reflexión. Es muy cierto lo que dices y en ellos hemos de profundizar; ya que durante muchos años hemos alentado a las familias a creer lo importante que era nuestro trabajo sobre el niño, ignorando lo importante que es el entorno y el potencial tan impresionante que es la familia en el proceso de mejora de las capacidades y potencialidades de sus hijos

    • Manuel Pacheco 1 diciembre, 2016 el 11:22 pm #

      Gracias Ascen.
      El trabajo que se ha hecho hasta ahora está muy bien. Lo único que ahora entendemos que hay más piezas del puzle, y podemos formar un dibujo más grande y con más detalles. Pero que no somos sólo los fisios quién debemos unir las piezas, sino que de forma colaborativa niño-familia-terapeuta, debemos formar este gran puzle, con muchos escenarios casa-colegio-parque.
      Un abrazo!

  3. Daniel Cid 12 enero, 2017 el 7:27 pm #

    Excelente artículo colega, queda muy claro lo que debemos hacer con los niños en sus contextos… Les comparto el uso del modelo Integrativo de la #CIF_OMS en niños… Estamos en contacto https://youtu.be/NQqhOfTaNZY

    • Manuel Pacheco 12 enero, 2017 el 10:35 pm #

      Gracias Daniel por el aporte. La CIF siempre presente.
      Un saludo desde España a Chile!

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